30.1.26

"Dulce 3..." o ese diario íntimo que nunca antes pensé

Hoy pasé la aspiradora. Puse a lavar sábanas y cubrecamas. Limpié los pisos de la sala comedor y de la biblioteca con el jabón nuevo rebosante de un aroma que quisiera que permaneciera en el aire sin necesidad de hacer todo el trabajo cada vez. Amo que existan las aspiradoras y los lampazos modernos para lavar pisos sin que una ni siquiera tenga que tocar el agua. Odio limpiar.

Mientras me preparaba el mate, bajé las ocho sillas que había puesto sobre la mesa y lo traje junto al termo,
y al tensiómetro,
y al papel en el que llevo la cuenta de todas las veces, desde que empezó el año, que siento creo vivo morir. Algunos días, más de una vez.

Me senté, por primera vez en el día desde que me levanté hoy, y después de tomar todos los comprimidos a su hora indicada, y tomé uno o dos mates. Respiré. Los ataques de pánico también me están enseñando a respirar, hasta cuando no los tengo, parte del aprendizaje, a buscar la calma incluso cuando mi cuerpo se siente en calma.

Abrí la novela que empecé cual alternativa de refugio. Gracias a Dios existen esos libros. Estoy por terminarla. Me va llevando todo el mes leer lo que quizás a otra persona llevó tres mañanas frente al mar, mientras yo dormía agradecida por las pastillas que me recetó una de las tantas y tantos médicos que me vieron los primeros diez días de enero en sus guardias, desde el mismísimo 1 del uno. “Dosis suaves, las más bajas” para que luego revisen mis médicos de cabecera, incluida, desde ahora, la psicóloga.

Usé el tensiómetro y comprobé que todo estaba bien aun cuando me había movido mucho. Algo tan simple y vital como moverme, desplazarme de un lado a otro, y necesité comprobar que podía sobrevivir, seguir sobreviviendo.

Fiona, la gata amarilla de la casa, espléndida ella y distante, vino hacia mí sobre la mesa. Se lava y me incluye en su baño, me lame el brazo. Me siento parte del ritual. Resulta contenedor. Alivia. Sana el instante. No hay por qué buscar razones místicas. ¿Es como si entendiera? ¿Me busca para darme calma?, o para compartir la mía, por primera vez, desde hace tanto rato… No canto victoria. Nunca canto victoria.

Ayer hablé. Estoy pudiendo. Y decir. Y escuchar lo que ya se sabe que no querría escuchar, sin embargo escucho y puede que ya no sienta nada, digo, no como antes.

Fiona se sigue bañando en frente de mí, ya no me toca. Retomo mi libro, entro nuevamente en él no como refugio, no siempre. Quiero terminarlo antes de que se termine el mes.
Es 29 de enero.
Me faltan pocas páginas y se acaba de sumar un personaje nuevo y quiero saber qué significa para el protagonista, cómo es, a qué vino, a qué lo trajo el autor, cómo se irá. O no.

Quiero terminar la novela y a la vez no. Esas cosas pasan se tenga el orden o el desorden que se pueda.

Comencé a escribir esto a mano alzada en el mismo papel detrás de las anotaciones que he ido haciendo cada vez que me tomo la presión arterial. Nunca antes pensé en llevar un diario íntimo, menos uno ordenado con sus fechas, horarios, diástoles y sístoles.

En los parlantes suena mi canción de Pescado







25.1.25

En los ojos

 Será que tienen razón que una

es siempre la misma

siempre encontrándole la quinta pata a las cosas

Y no es que una ande con los ojos nublados

ni con un parche o los dos / hay que ver

la cantidad de grietas al costado del camino

por las que se cuelan revoltosos los instantes

perfectos como sueños

realidades paralelas

Y no es que una no se sonría con la cara de los pibes por la vereda

que no vea el sol aunque no lo veamos

ni que de vez en cuando no acaricie la cabeza gacha a un perro

tranquilo de la calle / hay que ver

la cantidad de luces y colores al costado del camino

que se escurren como agua

como vida

quién sabe a dónde / 

                                 ¿Estarán creciendo sueños en el cielo de los oprimidos?


No es que una ande encontrándole la quinta pata a las cosas

Es esta mutación este antídoto en los ojos

que me lleva

13.3.23

de Pobres de certidumbre (poema 15)


Como tantas otras veces 

espero

sedante temporal

mientras mis cuencas manos dicen

de la duda y la calma.

Mas estás en mí, agüita

esqueleto de lluvia

y todavía te tengo



de la sección "Pobres de certidumbre" en Como los árboles (libro en edición)

4.3.23

de Luz primera (poemas 14, 15, 16, 17)

 /

Me levanto por la noche

al amparo del insomnio

refiriéndome a mí

como quien espera encontrarse en una brújula


/

En forma de lluvia

andan mis pasos por esta casa

vuelta a construir

tantas veces

en los ojos


/

Por la mañana

es hora de resucitar

Un poblado de fantasmas

es dueño de la noche

donde todas las decisiones son oscuras


/

A media mañana

la lucidez

anda

a la deriva


sigue la flecha

respeta

la costumbre, respeta


no sabe lo que antes

instantes antes

siglos


igual, no sabe



de la sección "Luz primera" en Como los árboles (libro en edición)


27.2.23

de "Luz primera" (poema 45)


Sin embargo no parece


Las plantas adquieren su tamaño

a la velocidad de la luz


son deshojadas

arrancadas


y en medio de un respiro

vueltas al aire

en movimiento permanente


Igual yo

conjugo los verbos

en todos los tiempos




de la sección "Luz primera" en Como los árboles (libro en edición)

10.1.23

de ORÁCULOS






 poemario en construcción - iris.a.gimenez




 

8.12.22

Oráculos I


Llevo conmigo una pila de libros

Agarro uno dos más

Abro y leo

Leo cual oráculos

que dicen cosas como

"...la mujer androide guarda en una caja de recuerdos / la lata que

 encontró en un planeta de humanos" *1



/

Leo

Escribo

Tengo 

las manos entumecidas

Hace mucho que no pienso

¿Pienso con las manos?, me pregunto

y sigo escribiendo

una letra que no sé

si podré descifrar mañana



/

Es simple lo que digo

me dicen

es simple


Como si lo que escribiera

lo que leo y escribo

lo que leo pienso y escribo

no hiciera preguntas


Preguntas que no sé hacer



/

Encontrar la pregunta indicada

Indicar la pregunta encontrada



/

Leo 

"Yo me pregunto cómo ha sido / que una mujer en la sombra / de libros,

 remedios, escobas / recibe luz, / al fin, de una otra…" *2


¿Tal vez la mujer de las estrellas

una otra / yo / la misma 

que guarda respuestas

a preguntas que no sé hacer?



/

Abro otro libro leo y dice

Dime que no son estos los únicos recuerdos” *3


Me busco entre escombros



/

Ahora sé

estoy hecha de espejismos

cubierta

de telones que nunca se abren

para ver que detrás hay

espejismos



/

Tengo un libro nuevo

entre las piernas



/

Abro y leo

A las mujeres de mi vida, que están y estarán dichas en estos versos”*4


Debí saber

que el oráculo hablaría de mí

me hablaría a mí de mí


entonces tomo otro

libro y leo

escribo transcribo


No hay que meterse / con las cosas / hasta el fondo. / 

 Apenas rozarlas”*5



/

Me siguen los espejismos

me persiguen

donde vaya

donde abra






*1 Carina Sedevich. Cuando la muerte sorprendió a Fassbinder. Tanta ceniza editora 2020. Fragmento extraído del poema “The whispering star” Página 35.-
*2 Carina Rita Medina. La causa de las cosidas. Tanta ceniza editora 2019. Fragmento extraído del poema “Otros caminos”, página 85.-
*3 Nito Fritz. Ahí, detrás. Edición Hudson 2018. Fragmento extraído del poema “Genealogía”, página 83.-
*4 Julieta Santos. #Tripacorazón. Milena Caserola 2020. Fragmento extraído: dedicatoria.-
*5 Ana María Grandoso. La naturaleza de las horas. Vela al viento ediciones patagónicas 2018. Fragmento extraído del poema s/t página 59.-


*1 Carina Sedevich. Cuando la muerte sorprendió a Fassbinder. Tanta ceniza editora 2020.


*2 Carina Rita Medina. La causa de las cosidas. Tanta ceniza editora 2019.


*3 Nito Fritz. Ahí, detrás. Edición Hudson 2018.

*5 Ana María Grandoso. La naturaleza de las horas. Vela al viento ediciones patagónicas 2018.




Oráculos II





"Tomó un sorbo de pájaros" *1

                                                   Laura Devetach



El mazo de cartas espera

una pregunta

para iniciar el juego


Todavía me faltan silencios para encontrarla



/

Por la mañana los pájaros

que habitan los árboles 

vienen 

al encuentro de mis pensamientos


Intento

dejo

de buscar 

palabras

Por si pudiera

habitar con ellos



/

Saco una carta oracular

con los ojos cerrados:

                                   "el ir al encuentro" *2


Mi hexagrama ha hablado





*1 Laura Devetach. Fragmento de poema en Carta 30, del libro No se llama Morgana.
*2 Hexagrama 44
*1.*2 de Poesía a la carta. Libro-juego de poesía. tinkui.